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martes, 20 de septiembre de 2011

Sopa de Dioses, Héroes y Mitos 2: La Saga de Volsung

Aquí quiero compartir con ustedes la saga de Volsung. Un mito que se encuentra en "Breve Historia de los Vikingos" de Manuel Velasco. No lo copiare literalmente y tratare de narrarla a mi modo, pero no modificare los hechos fundamentales. Llamaron mi atención ciertos elementos de los que se compone este relato, que a medida que lo lean seguramente sabrán identificar.

N/A: Esta es una versión libre de dicho relato, lo remarco para quien crea que no estamos siendo lo suficientemente rigurosos.

La Saga de los Volsung

Volsung, señor de Branstock, vivía en una casa que se encontraba alrededor de un hermoso árbol, un tipo de roble de tamaño gigantesco que ya no se ve en estos tiempos. Las ramas del mismo servían de techo a la vivienda y en el habitaban sus hijos Sigmund y Signy, ademas de algunos retoños extra matrimoniales que Volsung cuidaba con iguales atenciones. 

Una vez crecida, Signy,  mujer de cabellos ardientes como el fuego y mirada terrible, fue comprometida con Sigger Rey de Gotland, y en casa de los Volsung todos esperaban ansiosos la llegada de tal noble hombre con su colorida comitiva mientras preparaban todo para lo que prometía sera un gran fiesta alrededor del árbol-hogar. 

Sigger arribó a Branstock como se esperaba, sin atrasos ni problemas. La gente de Volsung y del Rey se dispusieron a una gran celebración durante aquella noche, y mientras las estrellas brillaban en los cielos del norte y soplaba una hermosa brisa de primavera, se escucharon risas, clamores, cantos y aullidos. Como también los relatos de un Skald que servia a Sigger, que deleito a todos con su gran poesía y música celestial. Luego de esto, en el cenit de los festejos, Signy fue desposada por Sigger bajo las ramas del bello roble y la dicha no pudo ser más grande en Branstock.

Pocas horas mas tarde de estos felices eventos, llegó desde un sendero que bajaba al valle un anciano de sombrero ancho y una barba blanca muy larga. A ojos de los presentes no era mas que un ermitaño, por lo que no les llamo demasiado la atención su presencia y prosiguieron con los ruidosos festejos. Sin embargo, el misterioso personaje, sin mediar palabra o saludo alguno clavo una fulgurante espada en el roble y anuncio a los comensales: "La espada que ven ha sido forjada por los Enanos, que son maestros en la fabricación de estos elementos y esta hoja le regalare a quien logre sacarla de este roble." Y, mientras Volsung y los demás todavía trataban de reaccionar ante tal maravilloso evento, el anciano se transformo en un cuervo y voló hacia la noche sin fin. 

Tras recuperar el aliento, todos los hombres presentes en la fiesta fueron a probar suerte, pensando que sus fuerzas bastarían para retirar aquella ingente espada del cuerpo del árbol. Pero a pesar de que muchos allí eran guerreros experimentados no lograron sacarla ni los flacos, ni los gordos, ni los bajos, ni los altos. Frustrados al no poder conseguir superar el reto de este rarisimo personaje, volvieron a sus cuernos a beber hasta olvidar la espada forjada por los enanos. 

Resulto, que mientras todo esto acontecía, Sigmund andaba cabizbajo debido a que no podía soportar a todos esos borrachos en su casa. Le irritaban sus risotadas descontroladas o sus peleas nacidas de la borrachera que no parecía tener fin. Por lo que se marcho a caminar en soledad debajo de los largos y frescos bosques en rededor de su morada. Al regresar encontró esta magnifica arma clavada en el roble, sin miramientos la retiro para examinarla mejor, y a él no le requirió mas que un pequeño esfuerzo. 

Tanto los hombres del rey como los de su padre se asombraron ante tal cosa, pues si bien Sigmund era un hombre valiente y fornido no superaba plenamente en fuerzas a todos ellos. El rey Sigger observo aquella hoja tan preciosamente trabajada con runas mágicas talladas en el acero límpido y la deseo para el. Pues era sin duda un arma para un rey. Por lo que ofreció a Sigmund una buena cantidad de oro a cambio del reluciente objeto. Pero Sigmund se negó y su padre Volsung no lo reprendió, ya que consideraba que se había ganado la espada en buena ley. 

Sigger doblo la cantidad de oro ofrecida sin resultados, y luego la triplico, pero Sigmund estaba decidido a conservarla. Todos los hombres del rey vieron como Sigger no dejaba de poner sobre la gran mesa de la fiesta innumerables sacos de oro, ya que su fortuna era grande y podía dispensar de mucho dinero. Al final se canso del obstinado muchacho y, considerando haber sido victima de una ofensa, se fue con todos sus hombres y nueva esposa a Gotland; pero dijo antes "Ya que tu hijo se niega a darme una satisfacción, la cambiare por otra Volsung. Es mi deseo que vengas a visitarme a mi casa junto al resto de tu familia para pasar allí una buena velada y conversar sobre el mundo y sus cuestiones" Volsung, que no deseaba seguir irritando a tan poderoso hombre acepto la propuesta, más llevado por el temor que por la simpatía que podía producirle Sigger. 

Volsung y Sigmund viajan a Gotland sin
saber que les espera.
Cuando Volsung hubo acomodado todo en sus tierras y delegado responsabilidades en gentes de confianza viajó junto a su familia y otros hombres a Gotland en un barco de guerra sin mascaron de proa. Tras surcar ríos y mares calmos, arribaron a las costas del país de Sigger, que estaba en silencio. La tripulación de Volsung tuvó un extraño presentimiento al notar que, a pesar de que la belleza de Gotland era muy grande, todo en ella resultaba sospechoso a los ojos, como si en aquellas colinas pedregosas y altos bosques nutridos esperaran fantasmas y espectros nocturnos. 

Al llegar son advertidos por Signy de una embocada
Tales sentimientos se correspondieron con lo acontecido al descender del veloz bajel. Ya que, corriendo como si el mismo Loki la estuviera persiguiendo, llegó la hermosa Signy al grito de "¡Atrás... atrás...regresen a Branstock, mi esposo les ha tendido una trampa y los matara a todos sin piedad!" Sin embargo, Volsung y su extirpe eran gentes que no se amedrentaban tan fácilmente. Y a pesar de los ruegos y llantos de la pobre Signy decidieron presentar batalla, por lo que durante esa jornada avanzaron hasta la fortaleza del rey Sigger. 

El camino a tal fortificación fue duro, pues el terreno ascendía de una forma muy precipitada y en esas colinas las grandes rocas dificultaban la marcha de los caballos, que temerosos se rehusaban subir. Pero por la persistencia y la valentía de los capitanes allí presentes, los hombres de Volsung y Sigmund arribaron por fin a los muros de aquella gran fortaleza, de paredes grises y oscuras almenas. Sigger los vio, con sus estandartes ya alzados ante el tímido amanecer que se abría paso entre los nubarrones de una arrasadora tormenta. Al percatarse de que sus planes habían sido descubiertos, maldijó a su esposa y lanzó todas sus tropas al combate haciendo sonar trompetas de guerra. 

Ya desde los bosques que rodeaban el castillo, o desde las hondonadas de las colinas donde sus tropas estaban escondidas, emergieron los terribles soldados de Gotland, de espadas brillantes y arcos certeros. Chocaron pues ambas fuerzas, y Volsung se vio rodeado desde todos los frentes. Y junto a su hijo, que llevaba la espada labrada por los enanos, se defendieron de los fieros ataques de Sigger, que con malignidad observaba todo desde la atalaya mas oriental de su castillo. Sigmund iba a la par de Volsung con aquella mágica arma, de la cual los mas valientes huían si no eran alcanzados antes por su largo filo como plata. 

En Gotland se desarrolla una terrible batalla
Entonces bramaron las armas por mucho tiempo a medida que en el cielo centelleaban relámpagos y laceraba la lluvia. Pero, a pesar de que la bravura de sus combatientes, los Volsung fueron cediendo terreno. Porque en Gotland había magía, y era la nigromancia de la madre del rey que durante muchos años había practicado todo tipo de hechizos en los calabozos de su castillo. Y el pavor se apodero de los hombres de Volsung cuando sintieron el oscuro perfume de esa mujer rodeando el campo, un poder maligno que ni siquiera la hoja de Sigmund podía revertir. Tras la terrible trifulca a las puertas indemnes de Gotland solo quedaron en pie los hijos de Volsung. 

Cuando llegó triunfante el rey, Signy se arrojó a sus pies pidiendo clemencia para con sus familiares y derramo preciosas lagrimas sobre sus pies y se rasgo las vestiduras en un trance producido por la ruina que había acaecido a su familia. "¡Oh, rey de Gotland, muestra una clemencia digna de tu corona y deja a mi familia con vida, pues la disputa por la espada de los enanos no vale esta desgracia!, ya mucha sangre de nuestra gente se ha derramado a los muros de tu cruel castillo. ¿Acaso esto no sacia vuestros deseos de venganza?" Dijo la hermosa reina, llena de tristeza. 
"Por cierto que no" Dijo sin piedad en sus palabras ni duda en su mirada el terrible Sigger. "Darle una muerte en batalla a estos dos seria un error de mi parte. Pues ninguna gracia les otorgare si puedo evitarlo. Mejor, ahora que la luna llena se presenta ya sobre mis campos, que se los devoren los lobos mientras están sujetados a los pinos del bosque. Así considerare yo reparada la afrenta recibida el día de nuestra boda" 

Dicho esto le ordenó a sus soldados que, antes del anochecer, se apresuraran a atar a los pinos del bosque circundante a los sobrevivientes de la batalla, con nudos tan fuertes que siquiera un Troll pudiera librarse. Y su madre, la hechicera de Gotland urdió un fuerte sortilegio sobre las cuerdas, para que ninguna otra magia pudiera desatarlos. 

Sin embargo, a pesar de estar en tan terrible situación, Signy iba y venia por el castillo esperando escuchar de un momento a otro el aullido de los lobos en el bosque. Aunque se sintiera algo aliviada debido a que su esposo le juro que no la dañaría, ella no estaba dispuesta a dejar las cosas como los Dioses las habían presentado, y en su mente desarrollo un desesperado plan para rescatar a su padre y hermano.

Segunda Parte Aquí

Continuara...

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