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domingo, 4 de febrero de 2018

Pensamientos de un Escritor al Pedo V: La Illiada y El Borracho





Para mi amiga Carla, con la que siempre terminamos hablando de la Illiada

Después de una conversión breve y bastante aburrida el tipo se quedó dormido en la mesa. ¡En mí mesa! Era una noche preciosa en el centro de Villa Gesell, había ido específicamente a comprar un libro y leerlo en alguno de los bares de la avenida tres mientras me tomaba una botella de Quilmes; pero más que aventuras y acción en las playas de Illion termine en esta penosa situación.

Si mal no recuerdo esto ocurrió en el verano del año 2010 o 2011. Toda mi vida veranie en Villa Gesell y, como suele ocurrir cuando uno frecuenta una localidad costera en temporada hice allí muchos amigos en mi adolescencia que por suerte mantengo hasta el día de hoy. Sin embargo ya para estos años la mayoría de ellos llegaban para Febrero. Es decir que además de tomar mate en la playa al lado de mi vieja y escribir un poco de trasnoche en mi casa no tenía una absoluta porgona para hacer.

Sin embargo quien les escribe sabe disfrutar de la soledad desde una edad temprana. Por lo que directamente empecé a salir solo. Después de cenar me tomaba el 504 y daba vueltas por el centro, miraba los locales, las librerías y los restoranes como una señora jubilada en su primer viaje a la costa atlántica. 

En uno de esos recorridos llegue a una vistosa librería llamada "El Ventanal" que en ese entonces tenía una bella fachada que se asemejaba a una suerte de cabaña en el bosque o algo por el estilo. Este local de aspecto rústico y hippon ofrecía una enorme gama de clásicos por dos mangos con cincuenta. Lo recordaba porque el año anterior había adquirido allí "La Divina Comedia" por el módico precio de 25 pesos. 



Decidí comprarme "La Illiada" el último de los clásicos que me faltaba por leer. Sin embargo ya desde el momento que lo compre las cosas salieron raras. Para arrancar no encontraba a alguien que me atendiera. El tipo que se paraba al lado de la caja  (de un extraño acento cubano) miraba y sonreía como si fuera el dueño. Voy y le digo "Bueno, me llevo este" a lo que el calvo señor me responde "Ahhh bueno, sí. Muy bien. Buena elección" No se mueve un centímetro y sigue sonriendo a la gente que entra al local. Le insistó "¿Me cobras por favor?" El sujeto se ríe y me dice "No, no...yo no soy de acá."  Al rato apareció un rubio lungo y me cobró con el menor entusiasmo posible.

Como mi plan esa noche era beber, fumar y leer, me fui al costado del local donde tenían unas mesitas en las cuales servían bebidas. Me senté en una mesa junto al libro que acababa de comprar y espere a que me atendieran. De nuevo no había nadie en la barra o la caja del seudo Bar. La única camarera estaba embelesada con el Hippie que estaba gritando a todo trapo "Para los pobres pan y para los ricos mierda, mierda" junto a su guitarra criolla  acompañado por la mínima audiencia que tenía para entonces en fervor revolucionario. Uno que hubiera acompañado con gusto...¡Si me hubieran atendido!

A los diez minutos empecé a ponerme un poco ansioso. Era Villa Gesell, plena temporada de Enero, acababa de comprarles un libro, quería darles mi plata a cambio de una cerveza fría y unos manís de cuarta (y eso que decían que había faltante ese verano por culpa de Guillermo Moreno y también te  los cobraban) y estos tipos no daban pie con bola. Mire la hora, eran las 12:30. Era el único pelotudo sentado ahí. Se suponía que deberían estar ardiendo de actividad comercial como todo el resto de la villa para entonces. Pero al parecer las canciones de la guerra civil española debían de ser una suerte de recital privado para las dos camareras y el pelado cubano. 

La cosa es que me hinche las bolas y terminé en un bar que esta siempre abierto en el centro, llamado "Cachavacha" Ahora bien, no me mal interpreten. Pero a mi edad entonces terminar en "Cachavacha" era como ir al bar donde va tu tía y la vecina cuando se juntan a comer masitas. Sin embargo yo estaba decidido y si me quedaban dudas vi que vendían las Quilmes de 3/4 a sólo 15 pesos. Esa era la cantidad justa de Cerveza que podía ingerir mientras leía si me interesaba realmente entender lo que estaba leyendo...

Justito Homero no sería el mejor autor para leer medio en pedo

Me senté afuera, en una de esas mesas largas que da a la 3 frente a un Havanna. Desde allí, si me aburría, podía ver a las chicas que iban a bailar, pispear que carajo hacía la policía, reírme de los malones de borrachos que bajaban del 504 a tres cuadras de allá y tener aire fresco. Todo genial. Me atendieron al toque y de primera, me trajeron cerveza y hasta me di cuenta que me alcanzaba para pedir un platito con jamón crudo. 

Ya estaba a mis anchas, leyendo como la cólera de Aquiles ponía en peligro toda la ambición de Agamenon cuando noté que frente a mí mesa había un borracho perdido con un ligero parecido a Ricardo La Volpe que estaba molestando a la camarera. Una piba linda y muy simpática. La chica le dice que se calme y el tipo se va para el baño tambaleándose. Cuando vuelve se sienta nada más y nada menos que en mi mesa. 
Mi putisima mesa. 

No se si se dio cuenta que yo estaba desesperado por compañía (aunque no precisamente la de él) si lo hizo a propósito o si simplemente era un Drink Warrior local en una de sus muchas borracheras. Pero la cosa es que el sujeto se sentó frente a mí y me preguntó "¿Que estas leyendo? ¡Hip!" y yo, que además de buen educado soy bastante pelotudo le dije "La Illiada" 

Tenía la convicción que íbamos a intercambiar dos palabras y se iba a ir a su casa. Pero el tipo se puso a hablar durante largos minutos de cosas inteligibles. Su boca de labios anchos bajo un bigote prominente escupía toda clase de balbuceos etílicos de los cuales apenas podía rescatar dos o tres palabras. 

Supongo que muchos de ustedes habrían ido de inmediato a la caja de Cachavacha a decir "AUXILIO UN BORRACHO" pero la verdad es que a mi nunca me gusto ponerme en el papel de buchón, ni siquiera en esta ridícula situación. Por lo que, en un momento simplemente deje de prestarle atención y me concentre en mi lectura rogando porque la camarera se diera cuenta de que este chabon estaba en cualquiera. 

No había terminado leer como Aquiles manda a lavar los platos a la mitad de los reyes del peloponeso cuando empiezo a escuchar ronquidos. La Volpe versión Villa Gesell se acababa de desplomar sobre mí mesa y no daba mayores señales de vida que el ir y venir de su gordo vientre.Allí apareció mi amor propio, también impulsado por la cobardía. "Estoy de vacaciones, estoy en villa gesell. Quiero leer, comer maní, fumar e irme a mi casa. No puedo ser tan pelotudo...." Con cierto rubor en mi pálido rostro le explique la situación a la moza. Roja como un tomate se le puso la cara y llevándose una mano a la boca me rogó que la disculpara por no haberse dado cuenta. 

Resulta que este sujeto hacía lo mismo todas las noches. Iba a Cachavacha, se ponía un pedo atómico todas las noches y le decía guarangadas a la pobre piba. Cuando no le alcanzaba con eso se sentaba en mesas ajenas a sacar conversión hasta que se iba o lo rajaban. Tardamos un buen rato en despertarlo y este sin decir palabra pareció caer en lo que había ocurrido y parpadeando como venido del país del ensueño simplemente pagó y se fue. Le dí la mano con una sonrisa genuina y le dije que no había ningún problema. Tambaleándose, se alejó por la avenida 3 en dirección al sur desvaneciéndose entre carteles de Neón e histéricos adolecentes.

Al fin y al cabo yo no tenía nada mejor que hacer y por lo menos la aventura con el borracho resultó en algo bastante más interesante que una solitaria recorrida por un centro gesellino que a mis 23 años me lo conocía mejor que Hector a su amada Troya. 

Desde entonces Cachavacha se transformó en mi lugar predilecto para tomar una birra, leer un libro y comer maní. Un maní que no cobraban por tener algún extraño y espurio arreglo con la secretaria de comercio de Guillermo Moreno. 

¿Tienen algun bar favorito donde vayan a leer? ¿Han tenido que verselas con la Fauna usual de estos lugares? ¡Cuenten y comenten!

miércoles, 31 de enero de 2018

Pensamientos de un Escritor al pedo IV: Ursula Para Navidad



Fue en un verano caluroso como este que conocí finalmente a Ursula K Le Guin. Durante años mi hermana me había dicho que un amigo suyo le había prestado todos los libros de Terramar; pero que ya no los tenía y que no se veía más con el afortunado poseedor de semejante tesoro. El asunto había ocurrido "mucho tiempo atrás" cuando ella todavía estaba en el secundario.

Cuando termine de leer todo lo que había para leer de J.R.R Tolkien me fue muy difícil encontrar otros libros del género que llamaran mi atención y cuando pedía recomendaciones a personas de confianza estos siempre me recomendaban "Terramar" (para abreviar "Historias de Terramar) Muchos eran tipos ya grandes que lo habían leído en los setenta/ochentas pero cada vez que iba a las librerías preguntando por esta saga o su autora recibía un no por respuesta. Y cuando me puse a surfear la web encontré muy pocos blogs en español que conocieran la obra de Le Guin, al menos en lo que respecta a la fantasía. 

Hasta me acuerdo vividamente que una lectora muy efusiva decía que por fin había encontrado "Literatura de fantasía escrita por una mujer y no por ese machista y aburrido de Tolkien"
Ocurrió, sin embargo que acercándose la navidad del año 2009 lo encontré en la ya extinta librería Galerna del Shopping Caballito. Resulta que en ese local había un librero a la antigua. No recuerdo ahora su nombre pero el tipo era tan querido y respetado que hasta en un stand de la feria del libro me dijeron, años después "En caballito estaba Manuel. Se retiró. Sabía bocha el tipo"

En efecto Manuel o como se llamara tenía idea de lo que le hablaba cuando le decía "Saga Terramar" y me acompañó hasta una mesita en cuyo estante inferior estaban no uno, ni dos si no TODOS los libros sobre el mago Ged y sus aventuras. "Minotauro los esta re editando ahora" me dijo con una sonrisa.

Le pedí que me guardara aunque sea un ejemplar del primer tomo "Un mago de Terramar" y fui corriendo a mi casa a rogarle a mi madre que me lo regalara para las fiestas. Mi vieja podra haber tenido muchos defectos (?), pero nunca me negó un libro. Fue uno de los regalos de navidad más deseados de mi vida.

Por ende conocí a Le Guin y Terramar estrenando el aire acondicionado que instalamos durante la dekada ganada entre los cuetes del 25. ¡Tenía una pluma tan distinta a todo lo que había leído antes! Suave, tranquila. A veces hasta demasiado tranquila para mi gusto. Se tomaba todo su tiempo para hablarme de la mascota del pibe mago, de que había cabras en la isla, de que el sol iba así o hacía asa. Sin embargo no me aburría, si no que me producía una amable sensación de sosiego. Hasta que llegó "Ese momento"

No se si habran leído alguno de los libros de esta saga. Pero en todos los casos Ursula despliega una gentil marea de palabras y situaciones paso a paso hasta que se produce un quiebre ambismal en la historia y a partir de ahí despega como una ojiva nuclear soviética en dirección al cerebro/alma del lector y ya nada es igual. A partir de ahí el libro simplemente vuela como el Milenium Falcon al Hiperespacio.
Particularmente  en el primer tomó yo sentí que estaba volando en LSD con el aire a 16

Tanto en "Historias de Terramar" como en otros más nuevos "Anales de la costa Occidental" Le Guin da una clase de como se puede escribir fantasía épica desde una perspectiva completamente distinta a lo que estamos acostumbrados y fue eso lo que más me sorprendió. Propone historias donde la violencia no es para nada la solución. Apela a la sabiduría y a la sencillez de cada uno de nosotros a la hora de enfrentarse a los problemas. El sentido humano de sus historias es conmovedor y poderoso. En lo personal nunca sentí que estaba aprendiendo tanto de alguien al leer como en su caso.

 Aplique algo de lo aprendido en Tindar, sobre todo en el Tomo I, aunque no creo haber sido un buen alumno...
Desde esa navidad fui comprando los libros de Terramar allí en Galerna y me acompañaron por muchos años en momentos donde necesitaba más material de fantasía para aprender cuantas formas había de escribir dicho género. Todavía me queda el último de "Anales de la Costa occidental" por leer. Esta vez se que lo haré con cierto pesar...No habra más.

Querida Ursula. Te confieso que cuando arranqué este Blog siempre me repetía a mí mismo que debía hacer una reseña de cualquiera de tus obras. Testimonio de ello es este pequeño Ged que se encuentra en la barra del costado desde el 2011. Sin embargo, lo cierto es que nunca me sentí a la altura. Siempre me enoja cuando hablo con otros autores que no conocen tu trabajo en la fantasía. Y más me pone de la bocha no encontrarte en las librerías. Aunque te cuento que, para la fortuna de muchos, poco antes de que te fueras al otro viento vi que habían re editado toda la colección de Terramar. Espero que te encuentren debajo de muchos arboles de navidad.


¿Conocían a esta autora? ¿Cual fue el primer libro que leyeron de ella?  ¡Cuenten y comenten!

domingo, 21 de enero de 2018

Pensamientos de un Escritor al Pedo III: Primera vez


Con un libro
Mi vieja y amada edición de El Señor de los Anillos
No creo tener un recuerdo más lindo en lo referido a los libros que mi primer lectura de El Señor de los Anillos. Fue una accidentada y ardua tarea que me propuse en el otoño del año 2004 cuando me di cuenta que si quería ser escritor tenía que leer y tenía que leer mucho. El problema en ese entonces era que me costaba bastante hacerlo. Todavía entonces me suponía un esfuerzo realmente grande y hasta entonces no había podido siquiera terminar Harry Potter o aun El Hobbit.

Lo cierto es que con respecto a Tolkien ya conocía muy bien la historia. Mi hermana me la había contado un millón de veces, había visto en varias ocasiones la película de Ralph Bakshi de 1978 y, desde ya me sabía de memoria las películas de Peter Jackson. Y creo que lo más difícil para mí fue darme cuenta de que el libro no era una historia sobre gente masacrando orcos como se ve en las adaptaciones del director previamente mencionado. Entré al libro buscando una acción al mejor estilo de Virgilio en la Eneida y me encontré con algo completamente distinto. Tan elevado, tan superior a esa vomitada comercial que me dejo culo para arriba.
Con una mezcla de orgullo y vergüenza puedo decir que "El Señor de los Anillos, la comunidad del anillo" es oficialmente el primer libro que leí entero en mi vida. Por un lado estaba decidido a demostrarme que me podía unir al club familiar de seguidores del profesor de Oxford y, por otro lado, me encontraba en una de esas etapas de la vida donde todo se descubre con un dejo de miedo  y fascinación.

A veces ciertos libros llegan en el momento adecuado de la vida y más tarde es imposible separarlos de todos esos recuerdos a contar borracho o en el diván del psicólogo. Para el año 2004 me encontraba en una suerte de primavera creativa que tuvo como resultado todo lo que he escrito desde entonces. Estaba descubriendo Blind Guardian y estaba muy enamorado de una mina. Tenía la sensibilidad adolecente en su punto culmine. Sentía que de pronto se había abierto una puerta hacia un lugar desconocido para mí que me llamaba con el irresistible canto de una sirena.

La lectura del primer tomo de El Señor de los Anillos despertaba en mi preguntas acerca de la Tierra Media muy similares a aquellas que solía hacerme sobre Star Wars y la vieja República de más pibe. ¿Cual había sido el origen de todo ese mundo? ¿Que había sido el reino de Angmar? ¿Que carajo era Tom Bombadil? ¿Quien fue Luthien Tinuviel? ¿Como fue que retornó Sauron a Mordor? Esa clase de preguntas me hacía mientras lo leía en la cama durante el otoño y el invierno frío de aquel año. Cuando me rateaba y me lo llevaba al Mc Donals













domingo, 14 de enero de 2018

Pensamientos de un Escritor al Pedo II: ¿Te calentas en una librería?


*Me refiero a si te calienta lo que venden (jijiji)


En mis ultimas visitas a las librerías del barrio me he encontrado con la ausencia total de literatura de fantasía épica o aun fantasía a secas. Esta entrada no pretende ser una queja, porque mal o bien se donde conseguirla ya que es un género que comparto con muchos autores conocidos y todos tenemos "Una librería" donde acceder a esta clase de libros. 

Pero me pregunto que ha ocurrido con todas esas obras (no necesariamente buenas) que tiempo atrás saltaban desde los anaqueles ni bien entrabas a cualquiera de las grandes como Yenny, Nadir o Cúspide. Tal vez sea un nostálgico que atesora en la memoria la época en que tenía la plata para efectivamente comprar varios de estos ejemplares al mes, tomar un café en algún bar cercano y hasta irme al cine después.
Este fue mi templo de lectura por esos años...

Sin embargo aun si hoy dispusiera de ese tiempo y dinero lo cierto es que hay pocas cosas que llamen mi atención en los estantes de estos lugares. Aun visitando la feria del libro en Buenos Aires termino siempre comprando alguna re edición de un clásico por un precio más que accesible porque, de verdad, las novedades no me seducen demasiado. 

A decir verdad, desde que empecé a conocer a autores auto publicados de este país me he sentido muchisimo más interesado por la literatura independiente que por lo que el mercado me ofrece cuando salgo de paseo. Y, eventualmente, cuando tuve en mis manos el dispositivo Kindle me fue mucho más sencillo conseguir títulos de buena fama internacional que por a o por b acá cuesta un huevo conseguir, como ocurría por ejemplo con la Saga de Geralt de Rivia. 

No quiero hacer de esta entrada un lamento del tipo "EL MERCADO ESTA SATURADO DE BASURA" por que (aunque probablemente sea cierto) es una discusión mucho más amplía de la que quiero proponer acá. Sino más bien preguntarles, con una mano en el corazón, ¿Cuando fue la última vez que compraron un libro en papel de fantasía a ciegas en cualquiera de las grandes cadenas?

En mi humildisima opinión creo que hasta el año 2009/12 aun se podía hallar una interesante oferta de este género en casi cualquier librería. Con el impulso que supuso el éxito de las películas de El Señor de los Anillos los libros de esta clase estaban siempre al alcance de la mano. Desde la re edición de obras clásicas hasta novedades que en algunos casos valían bastante la pena. Fue entonces  que conocí a Ursula K Le Guin por ejemplo, de la cual no sólo ofrecían Terramar sino también otros más nuevos (y muy buenos) como "Anales de la Costa Occidental"
Por esos años estos libros se hallaban en su propia góndola bajo el amplío espectro de "Ficción" (o el peyorativo "Infantil")  junto con algunas novedades traídas de afuera y, en el menor de los casos, un poco de origen nacional como los de Leo Batic, Liliana Bodoc y Tiffany Calligaris. Cada vez que iba a la Cúspide del Village Caballito o la Yenny de Acoyte y Rivadavia sabía exactamente en donde estaban y me pasaba un buen rato ojeando (hasta que el de seguridad me invitaba a comprar o retirarme) seguramente quejandome de la abundancia de títulos extranjeros flojos a mi parecer.

Pero al menos la oferta estaba.

Hoy me ha resultado difícil encontrar cualquier cosa, ¡Aun a veces las nuevas ediciones de Tolkien!  ¿Sera que este genero se ha relegado a comiquerias y tiendas especializadas? ¿Habrá pasado el boom comercial que yo recuerdo con tanto amor?  Cuenten sus experiencias, mientras tanto yo proseguiré en mi búsqueda de literatura de fantasía como la gente y la traeré a ustedes por aquí como desde (Ese boom) 2011 Cuando no mediaba esfuerzos a la hora de calentarme con las ofertas. 




sábado, 6 de enero de 2018

Pensamientos de un Escritor al pedo



Semana Santa en Villa Gesell. Ya gobernaba De La Rua. Un frío de cagarse, playas desiertas y yo deseando con todo mi corazón poder leer y terminar el primer tomo de Harry Potter. Había logrado para el mayor de mis asombros leer por entero, de pe a pa, mi primer libro "Diario de una Muerta" Sentia que nada me iba a detener esta vez. Iba a ser un lector (Jedi), como mi padre antes de mí ( diria Luke Skywalker?)

Mi gran enojo con esta Saga es que me agarró en un momento en que deseaba con todo mi corazón mostrarle a mis padres y hermana que yo también podía leer libros. Durante toda mi pre adolescencia no tener el habito de leer me pesó. En casa eso era indispensable para el buen desarrollo de un ser humano. Mi hermana mayor era poco menos que una intelectual a mis ojos. Yo, a los once, celebraba cada capítulo que terminaba de leer como un gol de Batistuta. Mi vieja me rogaba. Me decía que por lo menos leyera una página por día de algo. A mí me costaba una enormidad, no me hallaba leyendo, no se me daba y eso me hacía sentir menos que un trasgo de las montañas nubladas. 

Hoy, en caminata de atardecer por el barrio de Caballito, me hallé preguntándome por que tengo ese gran enojo con Harry Potter. A mis 29 años, siendo escritor y habiendo leído cosas mucho más pesadas y enormes me sigue pesando nunca haber leído esa putisima saga. 

Fracase ese año abandonando el tomo I en la parte en que Hagrid le da alcance a Harry en la cabaña que alquila su tío. Volví a Fracasar en el año 2010 después de haber comprado el libro decidido a terminarlo cuando se ve Hogwarts en lo lejano. Con suma vergüenza puedo decir que termine "Harry Potter y la Piedra Filosofal" en el año 2016 ya entrado. 

Y me vi la mayoría de las pelis antes, ja-ja. Hasta me fui a ver una al cine con tal de escapar de mis compañeros del Rawson en una celebración de egresados allá por el 2005. (Actitud que luego se me reconoció como correcta por mis amigos que, en efecto asistieron a dicha fiesta mientras yo, pochoclos en mano, miraba "Harry Potter y el Caliz de Fuego") 

Ahora voy por el 4 y a pesar del relleno que le mete la Rowling me viene gustando. Aun así me pregunto todavía si podre terminar la saga entera. Porque en el momento en que eso debió ocurrir, en el momento que por lógica debería haberme trasnformado en un Potterhead yo estaba más ocupado con los Panzer de Sven Hassel en "Camaradas del Frente" o "Los Vi Morir". Y cuando agarre Tolkien, a mis 16 y logre terminarlo le dije "¿Quien te conoce J.K. Rowling?"  (Y, no se enojen pero sigo pensando igual. Sobre todo despues de haber leído la saga de Terramar de Ursula Le Guin a la cual la defensora a ultransa del imperialismo britanico le debe, un poco, mucho...todo)

Sin embargo debo reconocerle una cosa. Algo que dije en una charla que di junto a Matias De Angelo y Lu Quintana en la Feary Fantasy del 2016. Cuando me enganchó con Harry Potter siento que todavía tengo once años y que todavía estoy tratando de terminarlo abajo de las colchas de una habitación fría mientras sopla el viento de la costa y se escuchan rumores del mar. ¿Aparecera Voldemort esta vez?  

A mi 29 años todavía me lo pregunto.
Y eso habla muy bien del libro en sí.

martes, 2 de enero de 2018

Reseña: Relatos de Espada y Brujería



Apenas empecé a leer las primeras tres lineas de esta antología me di cuenta que la iba a pasar muy bien.  Relatos de Espada y Brujería Es un trabajo de primer nivel. Cada uno de sus autores demuestra una enorme solidez en el manejo del genero, también llamado Sword and Sorcery. Hasta ahora no había tenido oportunidad de leer a la mayoría de los colegas que colaboraron aquí conmigo. Y debo decir que no hay un solo relato que no sea digno de admiración. Si a esta cualidad se le añaden las excelentes ilustraciones de Arturo F. Garcia obtenemos una obra que es completa, novedosa y diversa.

Los nueve relatos aquí presentados nos llevan a los mundos de cada uno de los autores y en 128 páginas seremos testigos de excitantes aventuras variopintas. No se repite un sólo conflicto o situación. Cada cuento es muy distinto el uno del otro aunque la Espada y Brujería sea el elemento en común. En pocas páginas uno puede llegar a experimentar la emoción e intensidad que sólo un buen cuento puede dar. 
Llevo ya algún tiempo leyendo sólo autores nacionales de fantasía. De hecho este Blog intenta especializarse en este asunto. Y si usted quiere hacerse una buena idea de como se escribe fantasía épica en nuestro país Relatos de espada y Brujería es una muestra muy generosa. En lo personal y al margen de que haya participado de la misma, de inmediato me dieron muchas ganas de leer más de cada autor porque queda de manifiesto su talento y creatividad. Hay mucha acción, como debe ser en una obra de este género. Pero también hay humor, misterio, drama y amor. Todo esto entrelazado con los cánones básicos del Sword and Sorcery.

Además de tener un contenido literario de primer nivel, hay que destacar también las ilustraciones de Arturo Garcia que sabe capturar en trazos firmes la esencia y momentos clave de cada cuento. La maquetación del ejemplar y su arte de tapa tampoco se quedan atrás. 

Relatos de Espada y Brujería es una piedra preciosa que rescata lo mejor de este género en momentos en que la fantasía épica parece haber desaparecido de los anaqueles de las grandes librerías. Si usted, lector, quiere regresar a los reinos peligrosos o, tal vez, visitarlos por primera vez aquí tiene las llaves de la mano de los autores que la componen: Leonor Ñañez, Diego Furbatto, Graciela Rapán, Lucas Simons, Claudio Díaz, Mariana Di Acqua, Paul Calvetti Costa, Carolina Panero y quien les habla, Maximiliano Bravo.

Podes conseguirla en: 
Entelequia
Juramento 2584 · 011 4788-4521  
Uruguay 341 / Tel. 4371-2007